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Sobre el abuso del abuso

Aviso: Este artículo trata temas como el abuso sexual y emocional

La idea de este artículo, como muchos que vendrán, llega a raíz de una conversación con mis colegas de La Nave Invisible. No sólo hablamos de pizza, al fin y al cabo. Estábamos poniéndonos al día acerca de nuestras lecturas y confirmamos que había una alarmante proporción de violaciones y abuso sexual (generalmente a mujeres) tanto en literatura de género como en otro tipo de ficción. ¿Y eso por qué?

Podría parecer que no hay forma más sencilla de caracterizar a un personaje femenino que convirtiéndolo en víctima de abuso sexual. Una o dos agresiones y ya tienes a tu personaje caracterizado: o bien es un flan de nervios balbuceante y sollozante hasta el final de la novela, o una superviviente con la venganza en las pupilas y un odio feroz hacia los hombres. Es más: podría decirse que no sólo tenemos al personaje femenino caracterizado, sino que tenemos la trama completa. Después de todo, sabemos de sobra que violar está mal, ¿no?

Una violación (o intento de) y tenemos villano, víctima y héroe (la persona que salva a la chica o evita que se lleve a cabo el deleznable hecho). Lo hemos visto muchas veces y en todos los géneros. En El privilegio de la espada, de Ellen Kushner, la mejor amiga de Katherine es violada por su prometido y la protagonista tiene el deber de defender su honor y castigar al villano.

¿Por qué, Ellen, por qué?
¿Por qué, Ellen, por qué?

En 50 sombras de Grey, de E.L. James (sí, tuve un hate reading divertidísimo), Christian salva a Anastasia de los tentáculos de José Luis Rodríguez (Nombre real, por cierto, y supongo que como si ponemos un americano en nuestra novela que se llame George W. Bush). En Crepúsculo, de Stephanie Meyer, Edward salva a Bella de unos malvados violadores de callejón. Y así. Seguro que a vosotros se os ocurren otros muchos ejemplos, porque por desgracia la violación y la sombra del abuso sexual siempre están presentes en la ficción como recurso barato para introducir tensión.

Se encuentra tan abaratado que, muchas veces, los escritores no nos paramos a pensar en lo que estamos haciendo. Si seguís mi serie de Destripar una novela antigua, habréis leído que en las primeras páginas la sombra del abuso sexual paseó sobre mi protagonista inconsciente sin ningún motivo real. Las tramas iniciales de dos de mis novelas actuales tenían intentos de o violaciones consumadas como trasfondo hasta que me di cuenta de que no aportaban nada y que era mejor eliminarlas.

Es un recurso tan sobado que lo hemos distorsionado. Las violaciones son lo que pasa en callejones oscuros por culpa de villanos desconocidos, sólo. Por otro lado, consumimos alegremente ficción que muestra coacciones y toxicidad en la pareja sin pestañear ni pararnos a pensar en que la violencia sexual no es algo que sólo pase de madrugada.

Lo que es aún peor: es un recurso que utilizamos para hacer sufrir a terceros, o para avanzar la trama y darle una motivación al héroe (masculino). La víctima es utilitaria, un mecanismo más, y esto sólo contribuye a su desvalorización. Como ejemplo os doy la convocatoria de Instinto animal, una antología de Café con leche en la que participo. Un 31% de relatos introducía la violación o una variante para forzar la transformación licántropa, algo que dudo mucho fuésemos a encontrar en una antología en clave masculina.

Básicamente, esto.

El abuso sexual no es necesario para crear una situación de indefensión, caracterizar al villano o enfurecer a los protagonistas. No lo es. El abuso sexual debería ser utilizado únicamente cuando pretendemos hablar sobre él con todas las letras y establecer una conversación seria. Ya he mencionado antes la fantástica Jessica Jones y su manera de abordar el abuso de frente y a través de varias perspectivas. Para mí, esa es la manera de tratar el abuso sexual como tiene que hacerse.

Y mientras que es habitual encontrar protagonistas con un transfondo de abuso sexual y físico (maltratos y vejaciones por parte de sus tutores, compañeros o parejas), no lo es tanto hallar supervivientes del abuso emocional o el abandono familiar. Casi parece que si no hay golpes y marcas no quede tan angsty, pero lo cierto es que los personajes que reflejan las consecuencias de ese tipo de abuso son muy interesantes. Aún no nos hemos parado a hablar con detenimiento sobre este tema, me parece a mí, y es algo que lamento.

John Grant canta muy bonito sobre cómo una de sus parejas le castigaba con silencio, algo demasiado habitual

Por mi parte, he decidido cortar con el abuso sexual de baratillo. A mis personajes femeninos no les va a pasar nada que no le fuera a pasar a un hombre. Si alguna vez me siento con ganas de abordar el abuso sexual como creo que debe hacerse, lo haré. Pero quizá no lo haga nunca. Quizá no sea algo para mí. Mis historias, por el momento, no lo necesitan.

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7 comments

  1. Elena P. says:

    Debo de confesar que en uno de mis relatos uso el abuso para caracterizar al villano, aunque no lo ejerza sobre uno de los personajes principales y la historia sea distinta a lo habitual. Es de hace unos años y no pensaba o reflexionaba en las cosas como ahora, así que en cierto modo, tiene excusa. Como es relato semilla de futura novela, a lo sumo, puede que varíe ese punto del relato para no cambiar mucho la historia, aprovechando que estoy volviendo a maquetar el pdf
    Obviamente para la novela pensaré en otra cosa muy diferente para no incluir la violación porque es verdad que aparte de repetitivo, para lo que aporta, creo que lo puedo sustituir por cualquier otro acto

  2. Ana Katzen says:

    Estoy de acuerdo contigo hasta cierto punto. No me fastidia ni me incomoda que un autor use una violación aunque no sea para establecer una conversación seria. El otro día escribí una escena en la que a un personaje le volaron la cabeza. Le pasó y ya. No voy a establecer una conversación seria sobre el asesinato. Aunque tiene características y distinciones importantes, el abuso sexual es una forma de violencia, y como toda violencia, la mayoría del tiempo carece de sentido.

    Es justamente por esto que me fastidia que los escritores intenten darle sentido. Mi problema no es que tantas obras incluyan una violación en sí, sino que el acto sea glorificado (tipo 50 sombras de Grey), presentado como un destino peor que la muerte (de hecho, la frase «A fate worse than death» es un eufemismo de violación) o usado para indicar que la fortaleza de la prota proviene de ese acto (y la personalidad que se vaya al carajo, pues).

    ¿Necesitas que tu prota sea bien dark y poderosa? Viólala. ¿Tu personaje femenino tiene que madurar? Viólalo. ¿Tu personaje masculino no tiene motivo por el que unirse a la guerra? Viola a su esposa.

    Porque la violación es la panacea de todos los males, aparentemente.

    • Rocío says:

      A mí no me fastidia ni me incomoda que haya violaciones siempre que sienta que está ahí por una razón más allá del shock fácil. Opino lo mismo de la violencia. Por poner un ejemplo, Juego de Tronos ha pasado de lanzar violaciones a diestro y siniestro (hasta el punto en que los fans se quejaron y acusaron al show de sexista) a glorificar la violencia de tal manera que resulta estúpida. Y sí, la violencia es un acto sin sentido, etc, etc, pero ha llegado un punto en que ves sangrina, tortura y muerte y casi que te echas a reír, porque es la serie intentando ser edgy y rompedora cuando hace varias temporadas que lo consiguieron cargándose al “protagonista” (fuera de cámara y por razones de trama). Estoy curada de espanto a estas alturas y la violencia no me hace pestañear a no ser que sea extrema, y este tipo de recursos me aburren.

      En ese sentido se engarza un poco mi interés en el abuso emocional. El abuso sexual y físico es sencillo: tiras un tocamiento o una paliza y ya lo tienes. Pero el abuso emocional necesita un desarrollo de personajes, diálogos, fuego lento. No es tan efectista. Sin duda sería un cambio.

  3. zervio says:

    Le di vueltas a este mismo tema hace algún tiempo. Cuando un pj femenino fue violado en una de mis historias me paré y reflexioné sobre ello unos días antes de seguir.
    No me apetecía (tal y como dices) hacer una vengadora de su honor ni una cándida destrozada.
    Y pensé: qué cullons! ¿Y si no pasa nada? Es decir, el pj es abusado y se lo toma como algo natural. Al fin y al cabo el contexto es ciencia ficción distópica… Es un pequeño reto, ya que cualquiera podría tomarlo como apología del abuso… No era el objetivo, claro.
    El caso es que si un abuso no se trata como abuso, tienes una situación de cama muy interesante para trabajar, ya que las sensaciones que transmite al lector son muy contradictorias.

  4. Javier says:

    Muy interesante artículo. No estoy totalmente de acuerdo en que los lectores lean sobre abuso sexual o emocional sin pestañear – al menos no todos -. Por ejemplo “After” ha sido muy polémica al narrar básicamente un caso de violencia de género.

    En cualquier caso sí, ya cansa el recurso de la violación, la venganza, etcétera. Yo no creo que haya una forma “correcta”, pero personalmente me gusta cuando se le da una vuelta de tuerca. Por ejemplo, en Training Day, donde le dan la vuelta al tópico muy hábilmente.

    Buen texto, ¡saludos!

  5. mrcrepsley112 says:

    Viene a ser que escribí una escena en la que un personaje femenino de mi libro NO es violada, sino producto de una violación. Esta se hizo por medios mágicos y lo único en lo que (creo) afecta en eso al personaje es en que ella misma detesta el uso de la posesión (la habilidad usada para abusar de su madre), no se ha vuelto una vengadora de de los abusados ni nada parecido ¿Alguien ha visto algo así antes? ¿Un personaje producto de una violación pero que no haya sido violada?

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