5 clichés de fantasía que detesto (con todas mis fuerzas)

¡Alto ahí, que te veo venir! “A ver qué dice esta sobre las cosas que salen en mi novela”, murmuras entre dientes, y al bajar por la lista tus pupilas se contraen al darte cuenta de que uno o varios de estos puntos están en tu novela. Ruges y me maldices, y corres a comentarme que quién me creo yo que soy para decir que tu novela de fantasía es mala.

Pues nadie. Probablemente no me haya leído tu novela. Probablemente ni siquiera sepa cómo se titula, o si existe. Quizás tu novela haga un uso ingenioso del cliché y lo subvierta. Quizás tu novela haga un uso literal del cliché y, a pesar de todo, no esté mal. O quizás tu novela sea mala.

No lo sé. No la he leído. Probablemente.

Como diría un sabio (?) barbudo: “No es el cliché el que hace mala la novela, pero es la mala novela la que quiere que los clichés sean la novela”. O algo así. Si te acuerdas de mi artículo de la semana pasada, comentaba 5 cosas que me atraen irremediablemente hacia una historia. Eso no quiere decir que la atracción fuese a culminar en amor eterno. Si la novela tiene una magnífica descripción de una ciudad aérea en la que el protagonista asexual vive con sus veinte familiares, pero la trama es lo más insulso que te puedas echar a la cara, nuestro affaire está condenado tan pronto me dé cuenta.

Por el contrario, si la novela está acosada por un millar de clichés pero tiene virtudes tales que me permitan sobreponerme a la reticencia inicial, igual me acaba encantando. Yo que sé. Sorprendedme.

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5 cosas que me encantaría encontrarme en una novela fantástica

No pasa nada por caer en lugares comunes, pero la repetición suele llevar al aburrimiento. A mi aburrimiento, al menos. Este post es bastante personal. En él voy a describir las cinco cosas que me gustaría encontrarme en una novela de fantasía, ya sea una sola o las cinco a la vez. A veces, cuando escribo, intento utilizar alguna de ellas. Otras, las ignoro y me dedico a darle vueltas de tuerca a otros aspectos de la historia. Lo bueno de la fantasía es que, realmente, no hay nada escrito en piedra. El género tiene un potencial infinito, y por desgracia solemos quedarnos con una porción muy pequeña.

Así que aquí está mi lista de cinco cosas que me gustaría encontrarme en una novela de fantasía y que probablemente llamasen mi atención inmediata si las leyera en la sinopsis:

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Cómo transformar una campaña de rol en una novela

Hace algún tiempo un par de personas me pidieron esta entrada. Como julio ha sido un mal amante para mí y me ha dejado por los suelos, he tenido que esperar hasta ahora para ponerme con ella. ¡Pero aquí está, un artículo sobre convertir rol en literatura fresco y desodorizado!

Si has jugado o creado de cero una súper campaña que merece sin duda convertirse en el germen de una novela, ten en cuenta los puntos de los que hablo a continuación. Quédate con el concepto de germen y no lo olvides. No vas a poder trasladar todo lo que sentiste mientras jugabas a una novela. No funciona así. Pero con algunos arreglos (en ocasiones profundos) podrías sacar una historia jugosa de una campaña muy querida. Estos son algunos de los consejos que he reunido sobre mi experiencia a la hora de escribir a partir de campañas de rol. Horizonte Rojo es una de esas historias, ¡y creedme que tuve que cambiar muchísimas cosas!

juegos de rol

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Julio sigue ocupando mi tiempo… ¡pero me voy a las Celsius!

Como anuncié en Facebook y Twitter, este julio continúa siendo infernal. Y no infernal porque haga calor (que hasta hace dos días, los norteños andábamos por ahí en manga larga, y a veces con jersey), sino porque he tenido mil compromisos y el doble de trabajo. Entre otras cosas, estoy “participando” en el Camp NaNoWriMo (entrecomillo porque se supone que estoy en ello, pero mis obligaciones no me lo han permitido hasta ahora) y yendo a jornadas y convenciones para hablar de mi libro.

Este sábado me he pasado por el Freak Festival de Vitoria y he participado en una charla con otros autores como Jose Antonio Cotrina, Nacho Fernández y Guadalupe Oteo. Estuvo genial y casi conseguimos hablar del sexo de los dragones, pero el público no parecía muy implicado en el tema.

Este domingo estuve de boda y este lunes he estado de resaca. En realidad no. Comimos tanto que era imposible que el vino hiciese efecto alguno. El caso es que hoy me toca marchar de nuevo, esta vez al Festival Celsius. Es mi primera vez y tengo muchísimas ganas de ponerles cara a los comentaristas, blogueros y tuiteros que he conocido desde que abrí el blog y empecé a husmear por la blogosfera literaria.

Si vais a pasaros por allí o estáis en Avilés o alrededores del 20 al 22, no dudéis en hacérmelo saber. Estaré firmando mañana y tarde mi magnífica novela (no lo digo yo, lo diría mi madre si se la leyera, pero es que las cosas de alienígenas esas no le gustan) Horizonte Rojo, que os animo a que compréis allí, aquí o aquí.

13716110_1149841788399124_7497635507850687588_nCuando acabe julio y vuelva a ser persona, retomaré el ritmo normal de actualizaciones, ¡palabra!

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Personajes LGBT y victimización. ¿Hay vida más allá?

¡Continúo con mi serie del Orgullo 2016! Hace muchas entradas, comenté cómo escribir personajes LGBT que a mí me gustaría leer. Si me seguís en Twitter o habéis leído algún otro de mis artículos, sabréis que para mí la representación LGBT en ficción en muy importante. Ojalá hubiera podido acceder con más facilidad a series, películas y literatura con contenido LGBT cuando era chavala. A los 16 años dependía del Emule para descargarme películas indies como But I’m a cheerleader o Lost and delirious, o de las reposiciones de Buffy de Canal + donde me habían dicho “que había lesbianas”. Así empecé a ver la serie por la quinta temporada (y me perdí el principio, que es lo mejor). En Internet había mucho más contenido. Cómics, fanfics, vídeos, series. Con la tontería, aprendí un montón de inglés, aunque la primera vez que leí Girly me inventé gran parte de los diálogos porque no los entendía. “Jo, Rocío, ¿cómo sabes tanto inglés?” me preguntaban compañeros que llevaban tres años en una particular. Pues mira, es que en inglés hay más lesbianas que en castellano y necesito eso en mi vida, sobre todo porque tengo 16 años y no conozco a ninguna, podría haberles dicho.

lgbt
Recuerdo haber visto esto fuera de contexto y haber buscado el webcomic desesperada. ¡Ah, los 15 años!

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