Heridas, golpes y descalabros: cómo hacer daño a tus personajes de manera realista

Me encanta herir a mis personajes tanto física como emocionalmente porque en el fondo soy una escritora muy sádica y a quienes quiero herir es a mis lectores. Me alimento de vuestras lágrimas, ¿qué puedo decir? Sí, machacar a los personajes y hacer que les duela todo es una buena manera de generar la compasión del lector, y si se encuentran en una situación de vida o muerte, el interés por su bienestar se multiplica. Pero antes de ponerte a cortar, apuñalar, quemar y golpear a tus personajes debes conocer bien el efecto de esas heridas, sus consecuencias a corto y largo plazo y la posibilidad de recuperación que tienen. Además, es probable que los personajes que luchan sepan cómo hacer daño para matar y cómo hacer daño para incapacitar, y tú también deberías estar al tanto.

Esta lista ha sido elaborada con ayuda de Fer (BlackZack), que me ha revisado el artículo y me ha orientado con su sabiduría de médico. ¡Gracias mil!

Ahora, sin más dilación, bienvenidos a mi sádica lista de heridas.

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4 cosas sobre personajes que Steven Universe puede enseñarnos

Cualquiera que me conozca sabrá que Steven Universe es una de mis series favoritas, por delante de muchas otras “míticas” de imagen real y con un target más cercano a mi edad. Debo admitir que al principio no me enganchó demasiado: Steven era demasiado crío, el típico niño patoso al que las gemas tenían que salvar pero que inexplicablemente acababa descubriendo el modo de ganar mientras que sus tutoras no lo hacían. Sin embargo, como muchos otros personajes de la serie, Steven cambia, crece, se descubre a sí mismo y se convierte en otra crystal gem como sus compañeras sin perder nunca su esencia bonachona y pacifista.

Steven Universe es una serie destacable en muchos sentidos. Su animación, su representación de personajes diversos, su mensaje de amor, su alegría, que tanto contrasta con los momentos nightmare fuel que aparecen de vez en cuando… Todo es estupendo. Pero si hay algo que me gusta de ella y que la pone muy por encima de otras series adultas y “zuper ozcuraz” es la consistencia de sus personajes, sus arcos dramáticos y su caracterización.

Por poner un ejemplo, Juego de Tronos (la serie, no los libros, ojo) parece un coche sin frenos que tira la consistencia por la ventana según exija la trama, con sus personajes tomando decisiones que no corresponden con su esencia, o tomándolas en un capítulo pero olvidándose de ellas dos o tres después (Sansa…). Steven Universe, “esa serie para críos”, se las arregla para no sólo crear algunos de los personajes más convincentes de la ficción, sino que genera una progresión dramática muy creíble para ellos.

Hay muchas cosas que los escritores podemos aprender de Steven Universe. No sólo os animo fervientemente a verla (son, hasta el momento, 80 episodios de diez minutos cada uno, y cada uno es mejor que el anterior), sino que en este artículo voy a intentar enumerar las cosas que nos enseña en lo que a desarrollo de personajes se refiere:

ESTE POST CONTIENE SPOILERS DE STEVEN UNIVERSE HASTA GEM DRILL

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Book Tag: La venganza

Llevo varias semanas sin pasarme por aquí a pesar de que prometí que lo haría, pero después de la presentación en Barcelona, de acabar varios encargos y de un la sensación de reinicio de la rutina, no he tenido tiempo. “Tiempo”. Por eso he decidido volver poco a poco, y para ello aprovecho el Book Tag que me ha propuesto Dalila Cabrera en Escribiendo Ruido. Es una entrada personal y egocéntrica, pero para desoxidarse no está mal, ¿no?

Dice Dalila que el sistema es el siguiente:

a) Contar 11 cosas sobre ti

b) Responder a las preguntas de quien te nominó.

c) Hacer 11 preguntas para que respondan las 11 personas a las que nomines.

d) Nominar a tus 11 víctimas entre blogs de menos de 200 seguidores y notificárselo con un comentario.

Pues nada, a ello que vamos.

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6 señales de que estás escribiendo una relación tóxica

Me encantan las relaciones tóxicas. En las historias, quiero decir, no en la vida real. Soy de las que cuando leyó la contraportada de Crepúsculo (antes de que se convirtiera en el boom editorial que fue) lo cogió de la biblioteca al instante pensando que sería una relación de abuso emocional vampírico. En realidad… Bueno, en realidad acerté. Pero la relación no era autoconsciente y se romantizaba, algo que por tristeza es bastante común en la literatura YA.

Me gusta leer sobre relaciones tóxicas porque para mí es como ver una película de terror: una manera de explorar emociones oscuras desde la seguridad de tu salón, con una mantita y palomitas, y la certeza de que una vez acabe la peli no tendrás más miedo (a no ser que estés sola en casa y te empieces a obsesionar con que la sombra de al lado de tu cama es un asesino).

Si te vigila, te depreda. Lo saben aquí y en la China popular.
Si te vigila, te depreda. Lo saben aquí y en la China popular.

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La medida de la badass

Tenía pendiente escribir un post sobre personajes femeninos fuertes, pero quería espaciarlo un poco más respecto al último de esa temática. Por otro lado, me he topado con este artículo que me ha hecho pensar en mi propia definición de badass. Para mí, el término es importante, pero como dije en este otro artículo, es difícil acotar lo que pienso acerca de él. Hasta ahora sólo he hablado en profundidad de mujeres de armas, así que voy comentar algo sobre las que no lo son.

En los últimos años se ha dado mucho bombo a los “personajes femeninos fuertes”. Todas las tías de las obras de ficción tienen que saber dar tiros, o tortas, o atreverse a lanzarse de un avión en llamas con un paracaídas roto. Hasta Blancanieves. En el fondo, la mayor parte de estas tías, por muy duras que sean, acaban luchando contra la secuaz (mientras el héroe se pega con EL JEFE FINAL) o quedando inconscientes o en apuros en el peor de los casos. Casi nunca solucionan nada y sus personalidades son un cortapega intercambiable. En muchos casos caen en uno de esos 5 tópicos sexistas que odio, como por ejemplo la misoginia interiorizada.

Nunca será un mal momento para recordar a Kate Beaton

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