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3 consejos de supervivencia para el escritor brújula (II)

En vista del éxito que tuvo mi artículo de la semana pasada sobre escritores brújula, no me queda otra que continuar con la serie y ampliarla. Para ello, fui a Twitter y os pedí sugerencias y preguntas para este artículo. Parece que hay más brújula sufridores de lo que pensaba en un principio, pero no os preocupéis: voy a intentar echaros una mano en lo posible a través de mi propia experiencia. Eso sí, de vez en cuando hay alguna trama o personaje que se me escapa de las manos más allá de lo que puedo reconducir. La infalibilidad es más productiva, pero menos divertida. Tan divertida como pueden ser las ganas de morder el teclado.

1 – Tus personajes se rebelarán más cuanto menos los conozcas

Creo que uno de mis puntos fuertes como escritora es la creación de personajes. Es deformación de jugadora de rol, supongo. Aunque por lo general mis historias comiencen con una idea sobre el mundo, todo el peso de la trama acaba recayendo en los cimientos de los personajes principales. Ellos son los agentes activos de la trama, los que toman decisiones y sufren las consecuencias. Tienes que conocerlos. Si no, ¿cómo vas a controlar lo que hacen?

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escritores brujula

3 consejos de supervivencia para el escritor brújula

Seguro que has oído alguna vez que hay escritores de brújula y escritores de mapa. Los primeros se lanzan a la aventura en ropa interior con un teclado y un Monster de medio litro como únicos compañeros. Los segundos, con una gruesa carpeta donde guardan, perfectamente ordenadas, todas las notas y escaletas de la historia que van a escribir. Los primeros tienen fama de locos, de dejar que los personajes se les suban a las barbas y de sufrir horribles bloqueos porque las cosas se les han ido de las manos. Los segundos, de cuadriculados. Sin su plan perfectamente trazado, se pierden. No pueden improvisar como hacen los brújula.

No voy a decir que los estereotipos se equivocan. Después de todo, si son estereotipos es porque se basan en una parte de verdad. Como escritora híbrida (sí, también hay de esos) que tiende más a la brújula, los bloqueos y la trama que se me va a Cuenca no me son extraños. He intentado (en este blog lo he dicho varias veces) encomendarme al santo patrón de los escritores de mapa y prometerle mis futuros descendientes a cambio de que me permita imbuirme en la Sagrada Magia de la Escaleta.

Pero… no funciona. No voy a mentir: probablemente tenga que ver con mi incapacidad para la disciplina. ¡Pero no es solo eso! No es que no me ponga a escribir hojas y hojas de planes porque no me apetezca, es que mi cabeza no funciona así del todo. Aunque tenga resúmenes de los capítulos y conozca la trama casi al dedillo, tiene que haber un resquicio de misterio para que los engranajes de mi cerebro se pongan en marcha. Si tardo demasiado en planear, la historia me arrastra a la hoja en blanco. Los relatos, aunque conozca el principio y el desenlace, los descubro mientras escribo.

Y sí, con una buena escaleta quizá me ahorraría reescrituras y dudas, pero… creo que no funciono así. No del todo.

Si tú te encuentras en las mismas que yo, felicidades: este artículo es para ti. Y si no es para ti porque eres una de esas buenas personas que hacen escaletas, te recomiendo que leas de todas maneras. Abajo del todo hay algo que quizá te interese.

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Sobre el abuso del abuso

Aviso: Este artículo trata temas como el abuso sexual y emocional

La idea de este artículo, como muchos que vendrán, llega a raíz de una conversación con mis colegas de La Nave Invisible. No sólo hablamos de pizza, al fin y al cabo. Estábamos poniéndonos al día acerca de nuestras lecturas y confirmamos que había una alarmante proporción de violaciones y abuso sexual (generalmente a mujeres) tanto en literatura de género como en otro tipo de ficción. ¿Y eso por qué?

Podría parecer que no hay forma más sencilla de caracterizar a un personaje femenino que convirtiéndolo en víctima de abuso sexual. Una o dos agresiones y ya tienes a tu personaje caracterizado: o bien es un flan de nervios balbuceante y sollozante hasta el final de la novela, o una superviviente con la venganza en las pupilas y un odio feroz hacia los hombres. Es más: podría decirse que no sólo tenemos al personaje femenino caracterizado, sino que tenemos la trama completa. Después de todo, sabemos de sobra que violar está mal, ¿no?

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3 detalles de worldbuilding que me vuelven loca

Parece que este mes me he puesto egocéntrica. Si ya hablé de las cosas que me interesaban y las que me echaban para atrás, hoy me toca ponerme picajosa con el worldbuilding. Si os gusta la creación de mundos fantásticos, no puedo hacer más que animaros a que os paséis por el blog de Alister Mairon, que es un hacha del tema. En este artículo voy a comentar algunas de las cosas que más me llaman la atención de los mundos fantásticos y que mejor me dan a entender que el autor sabe lo que está haciendo a la hora de crear su ambientación.

Como ya os he dicho, este artículo no es más que un “Pide por esa boca, Rocío”. Seguro que a vosotros os fascinan otros puntos del worldbuilding. ¡Comentadme cuáles más abajo!

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5 clichés de fantasía que detesto (con todas mis fuerzas)

¡Alto ahí, que te veo venir! “A ver qué dice esta sobre las cosas que salen en mi novela”, murmuras entre dientes, y al bajar por la lista tus pupilas se contraen al darte cuenta de que uno o varios de estos puntos están en tu novela. Ruges y me maldices, y corres a comentarme que quién me creo yo que soy para decir que tu novela de fantasía es mala.

Pues nadie. Probablemente no me haya leído tu novela. Probablemente ni siquiera sepa cómo se titula, o si existe. Quizás tu novela haga un uso ingenioso del cliché y lo subvierta. Quizás tu novela haga un uso literal del cliché y, a pesar de todo, no esté mal. O quizás tu novela sea mala.

No lo sé. No la he leído. Probablemente.

Como diría un sabio (?) barbudo: “No es el cliché el que hace mala la novela, pero es la mala novela la que quiere que los clichés sean la novela”. O algo así. Si te acuerdas de mi artículo de la semana pasada, comentaba 5 cosas que me atraen irremediablemente hacia una historia. Eso no quiere decir que la atracción fuese a culminar en amor eterno. Si la novela tiene una magnífica descripción de una ciudad aérea en la que el protagonista asexual vive con sus veinte familiares, pero la trama es lo más insulso que te puedas echar a la cara, nuestro affaire está condenado tan pronto me dé cuenta.

Por el contrario, si la novela está acosada por un millar de clichés pero tiene virtudes tales que me permitan sobreponerme a la reticencia inicial, igual me acaba encantando. Yo que sé. Sorprendedme.

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