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Cómo escribir relaciones románticas realistas

Hoy es San Valentín, como supongo que El Corte Inglés ya os ha recordado. Bueno, más o menos. No me hagáis recordar la campaña de este año

Venga, que me pierdo. Es San Valentín, y aunque me parece una festividad consumista y estúpida que no celebro, aprovecho el impulso del marketing para escribir un artículo sobre EL ROMANCE. Y es que hay subtramas románticas por toooodas partes. A mí me gustan, aunque he de admitir que en muchos casos están metidas con calzador y tan mal desarrolladas que dan ganas de poner los ojos en blanco cada vez que alguien jura amor eterno a la primera buenorra que se le cruza.

Espero que después de estos seis puntos os sea más fácil escribir rolletes, amoríos y amores.

1 – Establece la atracción inicial

Opinión impopular: el romance surge siempre a través de la atracción física. Bueno, casi siempre.

La belleza está en el interior y todo eso. Sí. Sí. Definitivamente sí. Pero la belleza también está en el exterior. Cada vez que conocemos a alguien, nuestra programación genética hace un escáner que entre otros muchos parámetros evalúa su viabilidad como compañero sexual. Decidimos si alguien nos gusta o no en unos segundos y, aunque la opinión puede y suele cambiar según conocemos a la otra persona durante el tiempo, es un proceso innato y automatizado.

Jo, pues qué mal. Ni mis personajes ni yo encontraremos pareja jamás. No, escucha: hay una buena noticia. La mayor parte de la gente es del montón (vale, del montón bueno), pero todo lo que se necesita para llamar la atención de alguien es un rasgo que la otra persona encuentre atractivo. Unos ojos bonitos, unos dientes curiosamente torcidos, un pelo precioso, una nariz peculiar, una piel suave, un gesto confiado, la modulación de la voz… Aunque no lo creamos, incluso nuestras pequeñas imperfecciones pueden desatar pasiones en las personas adecuadas. Además, aunque debe haber una chispa inicial, con el roce podemos descubrir partes de nuestro interés romántico que, si bien antes nos resultaban indiferentes, aprenderemos a adorar con el tiempo.

xena y gabrielle
Ojalá alguien te mire como Xena mira a Gabrielle

—¡Vale! —dices, poniéndote manos a la obra—. Mis dos personajes se desean desde el primer minuto. ¡Vamos a ello!

Espera, espera. ¿Vas a basar todo el romance en lo buenísimos que están y/o se encuentran el uno al otro? ¿Su belleza es tal que darán su corazón, su nómina y sus hijos futuros y presentes por la otra persona? ¿No te parece que eso es profundamente superficial y poco realista si lo que estás buscando es establecer una relación romántica y no sólo sexual?

2 – Encuentra los puntos en común

Si la cosa no va a acabar en un “si te he visto, no me acuerdo”, tendremos que ir más allá de la primera impresión. Todas las relaciones se construyen a través de los puntos compartidos entre las dos personas: aficiones, costumbres, expectativas, personalidades y ánimos.

Es necesario que la pareja disfrute en compañía mutua una vez se acaben los arrumacos. Aunque creamos que nos atraen los opuestos, en el fondo acabamos cayendo cerca de casa en lo que a relaciones románticas se refiere. Si buscamos un compañero romántico, buscamos uno que pueda acompañarnos emocional e intelectualmente.

¿Qué les gusta hacer juntos?: ¿Los dos son forofos del mismo equipo? ¿Les gusta el cine? ¿Juegan a videojuegos?

¿Qué pueden compartir?: ¿Van al mismo lugar de vacaciones? ¿Son compañeros de instituto? ¿Colaboran en un proyecto solidario?

¿Qué esperan de la relación?: ¿La atracción es mutua? ¿Piensan en desarrollar algo más que una amistad? ¿Tienen buena opinión el uno del otro?

¿Qué rasgos de su personalidad son compatibles?: ¿Los dos comprenden y usan el sarcasmo sin hacerse daño? ¿Son activos y disfrutan inspirándose? ¿Disfrutan de una tarde casera juntos?

¿Cómo se encuentran en ese momento?: ¿Tienen el estado emocional adecuado para aventurarse en una relación?

3 – Desarrolla la intimidad

Es muy difícil que confiemos en una persona nada más conocerla. Puede que el macizorro de la esquina resulte ser tan fan del cine iraní como nosotros, pero no vamos a darle acceso a nuestra tarjeta de crédito por muy bien que nos caiga. Tampoco vamos a morir por él, ni a acompañarle de la noche a la mañana en su viaje para salvar el mundo. Necesitamos desarrollar la intimidad.

balthamos y baruch
Balthamos y Baruch están tan unidos que pueden sentir la presencia del otro en la distancia. Vía the-arcade.

El proceso depende de las personas y de las cosas que vivan juntas. Algunos tienden a confiar más rápidamente que otros. Las situaciones de tensión pueden acelerar o paralizar el proceso, dependiendo de cómo hayan respondido los personajes el uno hacia el otro. La vida cotidiana y compartir el espacio personal también ayuda.

Tener una charla sincera, romper a llorar en el hombro de otro, recibir ayuda emocional o física, pelear juntos, ser perseguidos por la misma persona, pasar miedo en compañía, crecer juntos… Hay mil maneras de cimentar las bases de una relación íntima y duradera. Asegúrate de que el ritmo sea el adecuado y no te apresures o correrás el peligro de hacerlo poco realista.

4 – Provoca el conflicto

Las parejas perfectas no existen. No sólo no existen, sino que son tremendamente aburridas. Todo el mundo discute y pelea. Las parejas sanas son capaces de extraer algo bueno de esas discusiones, ya sea a través de la negociación o comprendiendo mejor los defectos de cada uno. Las no tan sanas acaban cayendo en el desprecio y el odio. Lo que cuenta es que nunca nos gusta todo de nuestra pareja.

yennefer y geralt
Soy una shipper total de Geralt y Yennefer. Via shalizeh

Ya sea la inseguridad, el exceso de confianza, el descuido, la falta de detalle, el egoísmo, la obsesión por la limpieza o la hipocresía, siempre hay algo que va a disgustarnos en otra persona. Si el defecto supera con creces a las virtudes, la relación estará en peligro. Si ese defecto es soportable, será origen de malestar puntual. Con el tiempo, ese defecto puede superarse, pero no faltarán pequeños roces propios de la convivencia que habrá que dirimir.

También hay conflictos externos que ponen en peligro la relación, como mudanzas o guerras, pero es importante no perder de vista que los miembros de la pareja son gente normal, y que la gente normal se saca de quicio de vez en cuando.

5 – Recuerda de qué trata la historia

Salvo que estés escribiendo novela romántica, la trama principal no será el desarrollo de la relación. ¡Hay un mundo que salvar! ¡Hay otros personajes además de los dos tortolitos! El romance es un gancho muy bueno para mantener la atención del lector, pero no olvides que los personajes tienen otros objetivos además de chuparse la cara mutuamente.

6 – Vislumbra el alcance de la relación

Hace poco leí una reflexión nocturna en Tumblr que decía algo como “cuando empiezas a salir con alguien, o acabáis casándoos, o rompiendo“. Tampoco es que el matrimonio sea garantía de nada, pero creo que entendéis el sentido.

Cuando escribas sobre una relación romántica, plantéate la viabilidad de la misma. ¿Qué clase de cimientos has construido? ¿La pasión y la atracción es arrolladora, pero la falta de confianza hará que todo salga por los aires? ¿Una vez se disipe la sensación de enamoramiento, quedará amor? ¿Qué haría que alguno de los dos miembros de la pareja quiera romper? ¿Qué roturas de confianza serían insoportables? ¿Qué roturas podrían superarse? ¿Cómo de sana es la relación? ¿Cómo ves la relación de aquí a cinco años?

Hay una película cuyo epílogo me llamó mucho la atención. Atentos, que os voy a soltar spoilers de Besando a Jessica Stein. Toda la película relata cómo dos chicas se conocen y se enamoran, y los primeros baches que tienen que superar debido a que es la primera vez que están con alguien de su mismo sexo. En el clímax, Jessica admite frente a su familia y la sociedad que está con Helen. Pero… ¿vivieron felices y comieron perdices? No. El epílogo nos muestra a Jessica y Helen en una discusión de ruptura, pues aunque Jessica adora a Helen, el impulso sexual se ha desvanecido por su parte. Poco después, Helen y Jessica han rehecho sus vidas con personas a las que y que las desean, y quedan a tomar un café juntas y como amigas que se quieren mucho.

Por más que los cuentos hablen de amor sin barreras y sin final, la realidad es que la única relación que dura para siempre es la que coincide con la muerte de uno de los dos miembros de la pareja.

Nota final que me pide mi novia: Los villanos, por malos que sean, pueden tener relaciones bonitas. Lucius y Narcissa Malfoy, Quintus y Lucretia de Spartacus, etc. Por mucho que sus ambiciones y actitudes hacia la gente que no son ellos den un poco de asco, pueden quererse mucho y de manera sana sin problemas.

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9 comments

  1. Cyn says:

    Muy buen artículo. Me apunto lo de la atracción física, soy de saltearme ese paso para ir a lo de las “virtudes internas”. Como si tuvieran visión de rayos x, jaja.
    En fin. Estoy de acuerdo con eso de los romances de villanos, incluso hay novelas románticas en la que los dos protagonistas (dos personas comunes al principio) se vuelven tan egoístas que todo lo que no sea la pareja puede irse al diablo. Imagino una relación así como el comienzo de dos villanos importantes, jaja. Yo leería algo por el estilo.
    ¡Saludos!

  2. Dalila says:

    Brillante post, hace poco escribí en mi blog cómo introducir romance en una novela no-romántica y la verdad es que coincidimos en bastantes puntos (aunque mi artículo estaba más orientado a cómo no eclipsar la trama que a cómo construir una buena relación entre los personajes).

    Hace poco que descubrí tu blog y me siento en la obligación de decirte lo bueno que me parece, hacía tiempo que buscaba un blog así 😀

    ¡Felicidades por el blog y un saludo!

  3. Val Zúñiga says:

    Me encantó el post.
    He de ser sincera, llegué aquí por casualidad y el primer artículo que leí fue sobre relaciones tóxicas, dije “wow, eso fue lo primero que comencé a escribir” y soy de la creencia que los escritores comienzan por exorcizar sus miedos, frustraciones, cosas que los han lastimado.
    En fin, el punto es que leer tu artículo sobre relaciones románticas me recordó a una historia cortita que escribí hace poco, donde dos mujeres se enamoran… como bien dice al final la nota, su relación fue eterna y siempre llena de amor cuando una de ellas fallece.

    Me sacaste lágrimas por recordar. Gracias.
    Saludos desde México.

    • Rocío says:

      Gracias Val. Espero que te hayan gustado los artículos, cada uno a su manera, y que esas lágrimas hayan sido por recordar algo bonito.

  4. Camiji says:

    Esto me gustó mucho! Tengo una novela (bueno, dos) a medio escribir y en una de ellas, que es principalmente romántica, hay una relación donde los dos personajes, después de roces iniciales, no parece que vayan a discutir nunca! Mal ahí, me alegro de que lo hayas mencionado 🙂

  5. Patric says:

    Gracias por el post, es muy interesante y útil 🙂

    Dicho esto, soy super fan del amor trágico y profundo en los villanos. Qué sería de personajes como Drácula, Mr. Freeze o Lord Soth sin esa trágica (y, admitámoslo, perturbadora) relación romántica que prácticamente los define.

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