Portada » Creación de mundos

Etiqueta: Creación de mundos

worldbuilding

3 detalles de worldbuilding que me vuelven loca

Parece que este mes me he puesto egocéntrica. Si ya hablé de las cosas que me interesaban y las que me echaban para atrás, hoy me toca ponerme picajosa con el worldbuilding. Si os gusta la creación de mundos fantásticos, no puedo hacer más que animaros a que os paséis por el blog de Alister Mairon, que es un hacha del tema. En este artículo voy a comentar algunas de las cosas que más me llaman la atención de los mundos fantásticos y que mejor me dan a entender que el autor sabe lo que está haciendo a la hora de crear su ambientación.

Como ya os he dicho, este artículo no es más que un “Pide por esa boca, Rocío”. Seguro que a vosotros os fascinan otros puntos del worldbuilding. ¡Comentadme cuáles más abajo!

Leer más

Facebooktwittergoogle_pluspinteresttumblrmail

5 cosas que me encantaría encontrarme en una novela fantástica

No pasa nada por caer en lugares comunes, pero la repetición suele llevar al aburrimiento. A mi aburrimiento, al menos. Este post es bastante personal. En él voy a describir las cinco cosas que me gustaría encontrarme en una novela de fantasía, ya sea una sola o las cinco a la vez. A veces, cuando escribo, intento utilizar alguna de ellas. Otras, las ignoro y me dedico a darle vueltas de tuerca a otros aspectos de la historia. Lo bueno de la fantasía es que, realmente, no hay nada escrito en piedra. El género tiene un potencial infinito, y por desgracia solemos quedarnos con una porción muy pequeña.

Así que aquí está mi lista de cinco cosas que me gustaría encontrarme en una novela de fantasía y que probablemente llamasen mi atención inmediata si las leyera en la sinopsis:

Leer más

Facebooktwittergoogle_pluspinteresttumblrmail

Cómo transformar una campaña de rol en una novela

Hace algún tiempo un par de personas me pidieron esta entrada. Como julio ha sido un mal amante para mí y me ha dejado por los suelos, he tenido que esperar hasta ahora para ponerme con ella. ¡Pero aquí está, un artículo sobre convertir rol en literatura fresco y desodorizado!

Si has jugado o creado de cero una súper campaña que merece sin duda convertirse en el germen de una novela, ten en cuenta los puntos de los que hablo a continuación. Quédate con el concepto de germen y no lo olvides. No vas a poder trasladar todo lo que sentiste mientras jugabas a una novela. No funciona así. Pero con algunos arreglos (en ocasiones profundos) podrías sacar una historia jugosa de una campaña muy querida. Estos son algunos de los consejos que he reunido sobre mi experiencia a la hora de escribir a partir de campañas de rol. Horizonte Rojo es una de esas historias, ¡y creedme que tuve que cambiar muchísimas cosas!

juegos de rol

Leer más

Facebooktwittergoogle_pluspinteresttumblrmail

Creación de mundos fantásticos (II)

En el artículo anterior comenté lo que me parece básico antes de comenzar. Una vez tengamos el esqueleto de lo que precisamos para contar nuestra historia, podemos empezar a meterle carne en los huesos.

Como en el proceso anterior, no hay un orden definido acerca de cómo debe hacerse. En mi caso, todo va surgiendo de manera orgánica y mediante, por así decirlo, sinergias. La religión da lugar a la política, que a su vez da lugar a la historia, que apoya de nuevo a la religión, y así.

5. Divide los territorios

Aunque en tu historia haya reinos, repúblicas o ciudades estado, voy a referirme al término como “país” para abreviar.

Una sola persona no puede gobernar todo el mundo. Incluso aunque sea el caso de un gobierno totalitario que se haya hecho con el poder absoluto, deben existir subdivisiones territoriales que permitan gobernar con éxito.

Todo país debe tener unas fronteras. Por lo general, las fronteras dependen de la orografía. La costa, un río, una cordillera… Nada dice mejor “párate aquí” que un accidente geográfico visible y de franqueabilidad complicada. Sin embargo, es muy improbable que todas las fronteras de tu país sean así. En el caso de España, es evidente que los Pirineos marcan el límite norte, pero… ¿qué pasa con Portugal? ¿Ceuta y Melilla? ¿Canarias? ¿Gibraltar? Estas fronteras provienen de la historia, los conflictos armados y las conquistas. Hasta hace 50 años poseíamos colonias en África. ¡Eso no es nada! Y, a día de hoy, aún se mantiene la tensión con Inglaterra por el Peñón de Gibraltar, algo que comenzó en 1713.

Cuando estableces fronteras distintas a las geográficas (y deberías), estás escribiendo sobre la historia del mundo. ¿Cuándo tomó el país A esa isla frente a la costa del país B? ¿Cómo? ¿Qué opinan ahora de ello? ¿Daría lugar a un conflicto si el país B quisiera recuperarla? ¿Y qué pasa si el país A pretende usar esa isla como punta de lanza para una invasión a gran escala?

6. Religión, religión, religión

No hay motivo más claro para alianzas y enemistades que la religión. No puedo pensar en ninguna civilización que no haya tenido alguna creencia espiritual más o menos compleja. Es algo que surge de la misma Humanidad. Aquellos que crean lo mismo se unirán para luchar contra los que creen distinto… y si entre los que creen lo mismo hay disidentes, vuelve a aparecer un conflicto. ¡Es una semilla de trama estupenda!

elantris

En Elantris, el tipo de rojo es un sacerdote que viene a convertir Arelon por las malas o por las buenas…

Cuando definas las religiones del mundo, debes pensar no solo en lo que tú sabes que ha ocurrido (porque, después de todo, es fantasía y hasta los dioses pueden ser reales), sino en lo que los fieles creen que ha ocurrido. A no ser que los dioses tengan influencia real sobre el mundo, lo más probable es que se erija un sistema eclesiástico cuyo objetivo sea expandir y reglar la doctrina religiosa… explicada por ellos mismos.

Hasta la llegada del monoteísmo, la espiritualidad se centraba en explicar los fenómenos naturales. Los primeros dioses fueron los astros del cielo. Después, la búsqueda de respuestas dio lugar a otros dioses menores. El politeísmo griego tenía dioses y semidioses para absolutamente todo, y los romanos no solo veneraban una versión distinta de estos mitos, sino también a sus ancestros. No tienes por qué cerrarte a lo que ya está más que mascado en la fantasía (generalmente, el politeísmo por esferas, à la griega). Prueba cosas diferentes e investiga.

7. Define a la gente

Te apuesto, a que si abres un libro de fantasía al azar y lees sobre la ambientación, vas a encontrarte con que la población es mayoritariamente blanca, humana/humanoide y sus creencias y filosofías son casi iguales a las del mundo occidental. No falla. Y no es que esté mal que sea así, pero… ¿por qué ceñirnos a lo que ya se ha hecho tantísimas veces?

Las etnias humanas son tan variadas como pueden serlo. A menudo somos capaces de distinguir la raza de otra persona a simple vista, pero no siempre. Estamos tan mezclados que sería muy arriesgado afirmar que nuestros ancestros se han parecido siempre a nosotros. La población ha sufrido cambios innumerables. Ha habido epidemias, inmigración, guerras e intercambios culturales. ¿Por qué no hacer lo mismo en tu caso?

Tal vez el país de tu historia tenga una mayoría de la etnia A, pero en una zona la etnia B sea muy habitual. La etnia C entró a formar parte del conglomerado de la población como refugiados de guerra. La cosa es no limitarse.

De igual manera, ¿por qué quedarse en la combinación humano/elfo/enano/mediano? ¿Por qué no probar un mundo solo de humanos, o solo de elfos? ¿Por qué no hacer de los elfos unas criaturas sanguinarias y bestiales en lugar de los seres etéreos que describió Tolkien? ¿Por qué no introducir una raza de reptiles civilizados? ¿Medusas flotantes y telépatas?

Recuerda: tu mundo no tiene por qué ser como otros mundos.

8. En lo posible, evita los maniqueísmos

Es muy fácil hablar de un Malvado Imperio del Mal y de un Reino del Bien Ilimitado. De una tierra dominada por los volcanes y las criaturas del caos y de otra de fértiles valles y verdes praderas donde reina la libertad.

Es muy fácil… y muy aburrido.

Para los reinos cristianos, los vikingos fueron bestias. Sus maneras de pensar nos son alienígenas incluso a día de hoy. Durante gran parte de su historia se dedicaron a invadir, extorsionar y saquear a sus vecinos, pero eso no significa que fuesen malvados. Sencillamente, el bienestar de sus familiares y seres queridos dependían de atacar otros territorios. Creían que hacían bien.

Para África, los europeos éramos langostas que llegábamos y arrasábamos, reconfigurando el paisaje y sus territorios como mejor nos pareciera. Nosotros lo hacíamos por el progreso y por enriquecernos. Nuestras religiones predican el amor y la compasión… y aún así cometimos atrocidades como la esclavitud.

La ganancia de un territorio es la pérdida de otro. Ningún país es absolutamente pacífico y bueno, y tampoco malo. Ninguna raza es buena o mala per sé. Los intereses a menudo chocan y eso genera el conflicto. No lo olvides.

Facebooktwittergoogle_pluspinteresttumblrmail

Creación de mundos fantásticos (I)

Mi género de preferencia es la fantasía. Siempre he dicho que yo tengo algo de romántica en el sentido de que eludo el mundo real y ubico mis historias en otros lugares. Llevo escribiendo sobre este género desde que empecé a juntar letras, aunque me declino por la baja fantasía y la fantasía urbana. No toda la fantasía tiene que ver con dragones y elfos.

Soy de la opinión de que la historia debe crear al mundo fantástico y no al revés. De otra manera, nos topamos con el error de necesitar expresar todo lo que hemos creado de un modo u otro, entorpeciendo la narración y la trama. Sí, estás orgullosa del mundo que has imaginado y quieres que los lectores lo amen como tú, pero si te paras a explicar cada peculiaridad vas a dormir a los más dispuestos. Si solo quieres hablar de tu mundo, tal vez debas pensar en escribir una enciclopedia o libro de setting para un juego de rol o videojuego. ¡Oye! Eso también es un trabajo, ¿eh?

En esta serie de artículos voy a tratar sobre la creación de un mundo fantástico para novela, pero eres libre de utilizar esto de otra manera.

1. Decide de qué trata la historia

¿Cuál es la trama? Necesitas conocerlo de antemano para saber cómo deben ser los accidentes geográficos y las relaciones internacionales. Si en tu novela hay una guerra, ¿qué países se enfrentan? ¿Dónde lo hacen, qué territorios están comprometidos? Si se trata de una aventura con viaje, ¿a dónde van y de dónde vienen? ¿Qué peligros deberán atravesar? Si es fantasía urbana, ¿cómo es la ciudad? ¿Cuál es su origen? ¿A qué se dedica?

Con la trama en la mano, puedes dar forma al mundo de forma adecuada para que no te estorbe mientras escribes. No hay nada peor que llegar a una batalla naval y descubrir que decidiste colocar el mar a trescientos kilómetros de distancia porque en el mapa quedaba bonito…

Y hablando de mapas…

2. No empieces dibujando un mapa

No hasta que no sepas dónde quieres ubicar la historia y qué necesitas para ello. Los mapas, al fin y al cabo, no son más que líneas irregulares y al azar que sacamos en un brainstorming. Como en el caso anterior, ¿y si los personajes deben tardar 50 días en llegar a su destino para que la trama funcione y te has pasado con la distancia?

Orda creación de mundosOrda Creación de Mundos

A la derecha, el diagrama que usé para escribir. A la izquierda, la interpretación del mapa dibujada por P’REZ. No es el definitivo, pero espero que os sirva para entender que siempre hay tiempo de ponerlo bonito.

Te recomiendo que, en lugar de eso, uses diagramas como el que ves arriba. ¿A cuánto quedaba la ciudad A de la ciudad B? ¿50 días a caballo? Calcula cuántos kilómetros por hora debe galopar para llegar a tiempo. Esa es la distancia a la que deben estar. ¿Es una llanura, un puerto de montaña, un valle? Añade o resta lo que precise la historia.

Cuando lo tengas claro, podrás dibujar. Y entonces…

3. Aprende geografía

Parece básico, ¿no? Si vas a crear un mundo y un mapa, necesitas saber cómo y por qué. Y, sin embargo, uno de los errores más comunes es el de no tener ni puñetera idea de dónde poner qué.

La Tierra tiene esta forma por una razón. Italia parece una bota y es mera casualidad; lo que importan de verdad son las placas tectónicas. Las montañas no son más que elevaciones del terreno provocadas por su movimiento. Los ríos surgen en su mayoría de estas montañas y desembocan en los mares siguiendo el curso más bajo. Por eso es tan normal que un río tenga afluentes: están todos siguiendo el camino rápido.

Los desiertos, las tundras, las junglas, los bosques… Todos aparecen por un buen motivo y no se extienden hasta que tú quieras, sino hasta donde la orografía y el clima lo permiten.

Las ciudades necesitan siempre una fuente de agua y alimento. El clima debe ser agradable, o al menos permitir la vida. Antes de conectarlas por medio de carreteras y caminos reales, pregúntate si la civilización tiene conocimientos para ello y si puede pagarlo.

Y acerca de esto…

4. Aprende historia, economía, política…

¡Nadie dijo que crear mundos fantásticos fuera fácil! Pero, ¿acaso creías que la fantasía y la magia podrían rellenar los huecos que no tuvieras claros?

Nada, nada, ¡a investigar! Pero a investigar de verdad. No te bases en otras novelas fantásticas; caerás en los mismos lugares comunes una y otra vez y ni siquiera estarás segura de hacerlo bien. ¿Por qué todas las novelas transcurren en una pseudo Europa medieval cuando hay tantas cosas nuevas que probar?

Piensa bien en a qué se dedican en, al menos, esa parte del mundo. ¿Cuál es su nivel tecnológico? ¿Cuáles son sus distinciones sociales? ¿Hablamos de feudalismo, democracia, comunismo, barbarismo, sistema de castas…? ¿Cómo afecta eso a la economía y a la disposición de la población? ¿Qué conflictos genera?

Hay muchísimas civilizaciones en las que puedes inspirarte más allá de las monarquías europeas del siglo XIII (que eran mucho menos estables de lo que pensamos). La saga en la que estoy trabajando está fuertemente influida por la Antigua Roma en varias de sus etapas. ¿Qué tal buscar información acerca de las civilizaciones centroamericanas? Su pasión por la astronomía podría dar lugar a tramas interesantísimas, con esas deslumbrantes ciudades llenas de zigurats… ¡y ni siquiera conocían la rueda! ¿Y si investigas acerca de la Italia Renacentista? ¿La Inglaterra Victoriana? ¿La Antigua Babilonia? ¿El Imperio Árabe? ¿Y si pruebas a juntar aspectos de varias hasta dar una forma única a tus civilizaciones propias?

¿A que las justas y los caballeros parecen muy limitados ahora?

Lee la segunda parte.

Facebooktwittergoogle_pluspinteresttumblrmail