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Julio sigue ocupando mi tiempo… ¡pero me voy a las Celsius!

Como anuncié en Facebook y Twitter, este julio continúa siendo infernal. Y no infernal porque haga calor (que hasta hace dos días, los norteños andábamos por ahí en manga larga, y a veces con jersey), sino porque he tenido mil compromisos y el doble de trabajo. Entre otras cosas, estoy “participando” en el Camp NaNoWriMo (entrecomillo porque se supone que estoy en ello, pero mis obligaciones no me lo han permitido hasta ahora) y yendo a jornadas y convenciones para hablar de mi libro.

Este sábado me he pasado por el Freak Festival de Vitoria y he participado en una charla con otros autores como Jose Antonio Cotrina, Nacho Fernández y Guadalupe Oteo. Estuvo genial y casi conseguimos hablar del sexo de los dragones, pero el público no parecía muy implicado en el tema.

Este domingo estuve de boda y este lunes he estado de resaca. En realidad no. Comimos tanto que era imposible que el vino hiciese efecto alguno. El caso es que hoy me toca marchar de nuevo, esta vez al Festival Celsius. Es mi primera vez y tengo muchísimas ganas de ponerles cara a los comentaristas, blogueros y tuiteros que he conocido desde que abrí el blog y empecé a husmear por la blogosfera literaria.

Si vais a pasaros por allí o estáis en Avilés o alrededores del 20 al 22, no dudéis en hacérmelo saber. Estaré firmando mañana y tarde mi magnífica novela (no lo digo yo, lo diría mi madre si se la leyera, pero es que las cosas de alienígenas esas no le gustan) Horizonte Rojo, que os animo a que compréis allí, aquí o aquí.

13716110_1149841788399124_7497635507850687588_nCuando acabe julio y vuelva a ser persona, retomaré el ritmo normal de actualizaciones, ¡palabra!

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book tag

Book Tag: La venganza

Llevo varias semanas sin pasarme por aquí a pesar de que prometí que lo haría, pero después de la presentación en Barcelona, de acabar varios encargos y de un la sensación de reinicio de la rutina, no he tenido tiempo. “Tiempo”. Por eso he decidido volver poco a poco, y para ello aprovecho el Book Tag que me ha propuesto Dalila Cabrera en Escribiendo Ruido. Es una entrada personal y egocéntrica, pero para desoxidarse no está mal, ¿no?

Dice Dalila que el sistema es el siguiente:

a) Contar 11 cosas sobre ti

b) Responder a las preguntas de quien te nominó.

c) Hacer 11 preguntas para que respondan las 11 personas a las que nomines.

d) Nominar a tus 11 víctimas entre blogs de menos de 200 seguidores y notificárselo con un comentario.

Pues nada, a ello que vamos.

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Horizonte Rojo

5 razones por las que deberías leer Horizonte Rojo

Horizonte Rojo

Horizonte Rojo es una saga de novelettes escrita por mí y publicada por la Editorial Café con Leche. No os voy a decir que es genial (que lo es) ni que deberíais leerla (que deberíais), sino por qué:

Porque quieres leer las aventuras de una antiheroína con muy mala leche

Kerr no es buena persona. Tiene un sistema de valores muy distorsionado y una vida llena de caos. No es la más lista del universo, ni la más generosa. Su alcoholismo es sólo la punta del iceberg de una personalidad autodestructiva. Es un desastre de tía, pero intenta mejorar. Durante la saga la veremos caer y levantarse, descubrir sus propios defectos e intentar superarlos.

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5 autores a los que me encantaría parecerme más

Anoche me quedé pensando en qué autores me habían marcado más y la lista no se hizo esperar. No era qué escritores me gustaban más, sino cuáles me habían impactado más de cara a mi futuro como escritora. Me encantaría compartir sus virtudes y aprender de su trabajo. No deseo copiarlos, pero sí extraer las lecciones que su historia particular y su modo de trabajar puedan enseñarme.

Aquí va mi lista:

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Lo que aprendí al revisar mis primeras novelas

El año en que cumplí los dieciséis escribí tres novelas. Tres. Pasé de una producción literaria mínima (aunque escribía todos los días en foros interpretativos de rol, lo que es un ejercicio fantástico para aprender a redactar y desarrollar personajes) a crear como una bestia. Nunca, hasta ese momento, había terminado nada. Todo lo que había empezado había quedado en agua de borrajas, pero de pronto mis ideas sueltas se convertían en historias completas. Owk lleah!11 ¿No?

La calidad y la originalidad eran… bueno. Digamos que al menos estaban terminadas.

Me tomaba muy en serio aquellas novelas. Escribía todos los días, a menudo varias veces al día. Estaba completamente enamorada de esas historias. Quería publicar. Quería que todo el mundo las leyera. Estaba escribiendo. Era escritora, ¡al fin!

29e

¡Soy la mejor autora del universo! ¡Paso de corregir el borrador, está estupendo!

Con el paso del tiempo, a medida que leía otras cosas, me fui dando cuenta de que mis novelas no estaban bien. Ahora me doy cuenta de que una de ellas podría salvarse con una reescritura salvaje, pero las otras dos son copias de copias sin sentido propio. Era todo tan naïf, con mi propia inocencia y deseo de que estuviera bien para apañar los agujeros de trama, con mis “adoro esta historia, así que funciona porque sí”, que sólo podría haberlo escrito una persona de dieciséis años. Muy madura y con una capacidad de redacción superior a la media, pero de dieciséis años. Sin experiencia en el mundo ni en la literatura, y sobre todo sin la voluntad de esforzarme hasta dar lo mejor de mí, demasiado centrada en la necesidad de ser leída como para darme cuenta de que era mejor ser leída bien.

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